Esta es la frase que toda mamá esconde por miedo al linchamiento social y si te identificas con ello te voy a contar por qué te pasa.

En nuestra sociedad existe una visión idealizada de la figura materna, la mamá es la representación encarnada de la protección, el cuidado, el amor incondicional y la infinita paciencia, hasta tenemos un día especial para conmemorar a todas esas guerreras inscansables que han decidido ser madres (te invito a investigar la verdadera razón por la que se creó el 10 de mayo en México)

¡Pero qué dificil debe ser mantenerse en esa posición desde que tu hij@ nace hasta el último día de tu vida!

Cuando las mujeres nos creemos este papel y empezamos a vivir desde este rol desplazamos a la mujer que habita en nosotras y nuestra vida se puede tornar bastante frustrante.

Recientemente con motivo de la contingencia, comencé a recibir comentarios de muchas mamás preguntándome ¿cómo lidiar con el estrés, cómo sentirse menos ansiosas, cómo manejar sus emociones? la mayoría se sienten desbordadas por estar 24/7 en casa escuchando peleas de hermanos, limpiando la casa mientras discuten con los hijos por que no quieren hacer tarea, desesperadas por que ahora tienen que ser las responsables de la escuela en casa (y a eso hay que sumarle la violencia por parte de sus parejas que está en aumento en los hogares de todo el mundo) ¿y qué reciben? comentarios descalificándolas como si tuvieran que “aguantarse” por haber decidido tener hijos, diciendo que son desobligadas por querer tomarse un descanso, egoistas por querer regresar a trabajar y sentirse productivas.

Si este es tu caso, sólo puedo decirte, vuelve a ti, escúchate, permítete aceptar si estás cansada, si quieres estar sola, si quieres volver a a trabajar, si quieres ver a tus amistades, si quieres decirle a tu pareja que haga su parte en la crianza y la educación de sus hijos.

Necesitas dejar de creer que tu existencia debe girar únicamente en torno a tu maternidad y la crianza; esa es sólo un área de muchas en tu vida y para nada quiere decir que no ames a tus hijos, permítete dejar de sentir culpa por haberte comprado algo en lugar de haberle comprado algo a ellos, permítete una salida con amigas sin sentirte egoísta por estar riendo a carcajadas fuera de casa y no jugando con tus hijos, date la oportunidad de sentirte plenamente a gusto en tu trabajo, siéntete en paz con ello, eso NO te hace mala madre.

Seguirás disfrutando las risas, los juegos, los paseos y muy seguramente molestándote por los berrinches, las desobediencias y las travesuras porque eso es parte de la maternidad, lo que no debes dejar de disfrutar es de ser tu misma, escuchar tus propias  necesidades, crear una red de apoyo que te permita tener también tiempo para ti.

Una mamá que se siente bien consigo misma, que toma sus propias decisiones, que piensa en su bienestar, que se siente satisfecha con su trabajo, que se permite ratos de ocio es más allá que sólo una mamá, es una mujer, consciente de que estando bien ella primero, todo lo demás estará bien.

Cuídate.